1966: Del gobierno de Illia a la dictadura de Onganía

El día de hoy, hace 55 años, Onganía, aliado con la CGT, asume la presidencia de la Nación, tras derrocar al mandato radical de Arturo Illia, electo democráticamente. Nacido del conflicto militar entre los azules y colorados, donde los primeros reclamaban por un peronismo sin Perón y los segundos por la extirpación del mismo en todos los ámbitos posibles, el “azul” Onganía es un personaje histórico muy particular. Una vez que su facción ganó la batalla, se festejaron las elecciones del 63 dando como ganador a Arturo Illia, en las primeras elecciones en donde el voto en blanco (representativo del peronismo proscripto) fue superado por un partido no peronista.

En estas épocas se desarrollaron las internas entre Vandor y Perón, donde el primero buscaba reemplazar al general como líder del movimiento, orientándolo al sindicalismo. El segundo, al estar en el exilio, mandó a su esposa, Isabelita, a marcar territorio. Como expresión de estas problemáticas internas se ven las elecciones mendocinas de inicios del ‘66, donde se presentaron dos candidatos por el peronismo, y en la cual el candidato del expresidente casi dobló en votos al otro opositor.

La crisis del gobierno de Illia fue la primera en darse en un contexto de relativo éxito económico, teniendo como característica única una coyuntura de ingobernabilidad plenamente social. Con esto, hago referencia a las campañas mediáticas de desprestigio, por medio de Primera Plana y sus recurrentes asociaciones al gobierno de Illia como lento, y al plan de lucha de la CGT, como la huelga intersindical del 6 de junio, cuyo póstumo objetivo era la desestabilización del gobierno.

Onganía reincide en sus ideas del ‘63 sobre un peronismo sin Perón al aliarse con Vandor, además de los sectores empresarios, el grueso de las fuerzas armadas para darle un golpe final al gobierno radical. Así, el 28 de junio de 1966, Julio Alsogaray se presentó a la casa rosada y le exigió al presidente que abandonara el despacho. Al día siguiente estaría asumiendo en su lugar Onganía, quien se mantendría en el poder por cuatro años. 

 La Revolución Argentina, liderada por Onganía, fue la primera dictadura de carácter permanente que se decidió a prohibir las actividades políticas, y tuvo mano dura incluso en sus primeros días, como se observa en la Noche de los Bastones Largos. Esta demostró ser insuficiente posteriormente, ante los sucesos del Cordobazo, cuando la inestabilidad política empezaba a afectarle a él también.

Contó con un gran apoyo político en la mayoría de los sectores, incluyendo a Perón y, sorprendentemente, a Frondizi entre sus aliados, y una notable indiferencia de los ciudadanos. Perón hablaba de combatir el mal del comunismo por este medio, mientras que Frondizi sostenía que  “lo que se avecina en mi país es una revolución nacional” y no un golpe de Estado.

El mismo Illia mostró poca oposición, más allá de unas palabras de desprecio hacia los militares que lo desalojaron de la Casa Rosada, dado que, sabiendo la inminencia del golpe, no organizó resistencia militar o política  alguna. Dio lugar, en todo caso, a algunas movidas judiciales que lo benefician, por las cuales se le quitó la personería jurídica al peronismo y se le prohibió publicar, días antes del golpe, a varios diarios de la oposición, como Primera Plana.

Tamara Pandolfi
Estudiante de historia en filoUBA. Redactora y entrevistadora para LHDA.

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