El doble discurso de Alberto Fernández

No es novedad la difícil situación que afronta la Argentina, tanto a nivel macro como micro-económico, de forma inter e intra-nacional. Lo cierto es que no es ahora, sino desde hace décadas, que nos encontramos ante un péndulo de pago y contrajo de deuda, teniendo como foco al Fondo Monetario Internacional en todo. 

Ante este estado, en los últimos años hubo una concatenación de pedidos de apoyo para poder refinanciar la deuda, bajar intereses y extender plazos, entre otras medidas, las cuales tienen como sustento entablar relaciones con otras naciones en un contexto desesperante, en el cual los gobernantes argentinos no demostraron más que en durante la campaña electoral, un supuesto “norte” al cual apuntaban, pero en el que, en realidad, la brújula siempre estuvo magnetizada y no paraba de dar vueltas.

Un ejemplo de esto fue la última cumbre del G20, en la que Argentina aún participa pese a ser una economía categorizada en “stand-alone”, y que en un principio tenía como foco tratar cuestiones relacionadas a la cooperación de las naciones para trabajar los problemas medioambientales actuales. Fue en este contexto donde destacó un intento de Alberto Fernández por “relacionarse” con el presidente francés Emmanuel Macrón, hecho que sólo derivó en momentos incómodos, como la retirada de mano que le hizo el presidente de Francia a Alberto, cuando este último quiso tocarle el hombro. A esto, se suma el encuentro entre el presidente argentino y, llamado así por sus propias palabras, “Juan Domingo” Biden, buscando un salvavidas con la potencia estadounidense para poder afrontar los compromisos de pago que tiene Argentina. 

Lo curioso, o incluso penoso de esto, es la forma de medir que tiene Alberto con su doble vara, fiel a las causas en contexto pandemia por las que fue duramente criticado, destacando la fiesta en Olivos en la que atribuyó la culpa a su esposa, entre otros hitos del presidente. 

Algo que destacó mucho hoy, fue la crítica de Alberto Fernández a la cumbre de la OEA que fue organizada por Joe Biden, por no haber incluído a Bolivia como invitado. En un breve discurso pronunciado ante la comunidad internacional, Alberto cuestionó al presidente estadounidense por no invitar al país latinoamericano a la Cumbre por la Democracia, convocada por la Casa Blanca. El reclamo presidencial sucede a la par en que el Ministerio de Economía y el Banco Central se encuentran negociando con el FMI, existiendo la posibilidad de un posible default argentino para marzo del 2022, si finalmente no se cuenta con el apoyo de Estados Unidos para llegar a un acuerdo con el Fondo. 

Respecto a la cumbre, Alberto declaró: «Bolivia ha padecido un golpe avalado por gran parte de la comunidad internacional y por la Organización de los Estados Americanos (OEA), y pudo recuperarse y recuperar la democracia y hoy en día tiene vigencia plena la institucionalidad allí». 

La cuestión presente no es qué tanto se lo critica o qué tanto se lo apoya al gobierno norteamericano, sino el estado de bipolaridad que sólo refuerza la idea de que ni el propio gobernante de los argentinos tiene en claro qué hacer para solucionar la crisis nacional, que golpea por todos los frentes al país. Crisis económica, institucional, social…, estos son conceptos que forman parte de la mente cotidiana del ciudadano, quien pone una cuantía de esperanzas en un representante que de un momento a otro pasa de apoyar a su par internacional, a criticarlo, para luego volver detrás de él.


Banderita roja, Beto, ¡no es por ahí la relación!

Naza White
Escritor y estudiante de Edición editorial (UBA). Redactor para LHDAnoticias.

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