Durante el año 2020, solo en La Matanza hubo 140 asesinatos y más de 2000 robos. A nivel país hubo 2347 hechos de asesinatos con 2416 víctimas. Dejando la tasa de asesinatos en 5,3 cada 100 mil habitantes.

En cuestión de robos hubo 331 mil, lo que significa que hay 731 robos cada 100 mil habitantes.
Por último, hubo en total de 5613 hechos de violación, con 5703 víctimas, dando una tasa de 12,6.

Es hora de cambiar ciertas percepciones que tenemos de la seguridad pública y de lo que implica. Es falso que tengamos que pagar impuestos para que los gobiernos nos provean seguridad, tenemos que buscar nosotros proveernos de la misma o en su caso contratar servicios libremente. Es hora de hablar de armas y seguridad privada.
“No hay ninguna razón para obligar a nadie, sea quien fuera, a apoyar o unirse contra la propia voluntad a una asociación, ni para obligar a nadie a reunirse con cualquier otra asociación cuyas ‘ventajas’ no le interesan o cuyos fines y métodos no aprueba”. Lysander Spooner (editado).
Nuestra región latinoamericana es de las más violentas del mundo sin guerras de por medio. A los seguidores amantes de los datos les interesará saber que la gran mayoría de los casos de homicidio están relacionados a actividades delictivas como robos y asaltos. Al mismo tiempo, la posesión de armas de fuego cada 100 personas es de las más bajas del mundo, contrario a los países que mejor dominan la inseguridad.

No hay correlación entre una mayor cantidad de homicidios correspondiente a una mayor cantidad de gente armada. Los delincuentes, los terroristas o los violadores no compran sus armas en las armerías de barrio. Hoy nos regalan miedo para vendernos seguridad y lo pagamos con la Libertad.

¿De qué sirve la dignidad humana si no tenemos el derecho a defenderla? Tus derechos naturales están por encima de cualquier DNU, Ley o Constitución existente. No permitir el acceso al armamento es obligar al otro a dejarse matar.