Perón: amante, militar, dictador

El 8 de octubre de 1895 se registraría el natalicio de Juan Domingo Perón, fruto de una relación entre una ama de casa y su jefe. Si bien esta sería la fecha oficial, su nacimiento se había dado en 1893, y el tiempo intermedio fue el que su padre, Mario Tomás Perón, tomó para admitirlo como hijo propio. Sus comprobados orígenes aborígenes contrastan con el discurso de tinte rosista que luego establecería, especialmente en cánticos, donde aseguraría seguir la misma línea que el exgobernador bonaerense. 

El humilde origen de Perón
Perón en su niñez

Su antecesor de mayor importancia fue su abuelo, senador por la Provincia de Buenos Aires y militar destacado, a quien le honraría en múltiples discursos. Al resto de sus familiares, quizá por vergüenza o represalia, no les daría el mismo trato, teniendo en cuenta que venía de una familia más bien campesina. Fue gracias a su abuelo que ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1911, empezando así una carrera militar de rápido avance. Con la instauración de la democracia en 1916 optó por votar a Yrigoyen contraponiéndose a los intereses conservadores del Ejército.  En esta época se volvió estéril: sufrió un accidente durante un entrenamiento militar que afectó a su zona genital, por lo que estuvo internado en un hospital por tres días. Esto le perseguiría toda su vida, dado que, si bien no deseaba tener hijos, parecía avergonzarle no tener la capacidad.

En su camino hacia consagrarse oficial de Estado Mayor, escribió textos de instrucción y educación que serían impartidos en distintas instituciones. Es interesante ver su rol como educador en paralelo al desarrollo de su impecable oratoria, literalmente movilizadora de masas. En 1930 asumiría como profesor de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, y si bien no ocuparía ningún cargo en la década infame, fue su época de mayor esplendor y rápido ascenso. Dijo sobre su participación en el golpe: “se trataba de una revolución militar y por espíritu de cuerpo todos los que estábamos en la Escuela de Guerra la apoyamos”; si bien prontamente se arrepintió y empezó a dirigir críticas al gobierno.

Durante este mismo período podemos ver el primer ápice de pasión en nuestro joven Perón: se encontraba perdidamente enamorado, a sus veintisiete años, de una señora ocho años  mayor, con «físico de excepción». Estamos hablando de «Mecha» Perón, prima hermana del padre de Juan Domingo y, por tanto, su tía. Poco se sabe sobre su relación, más allá de lo revelado por el futuro presidente en sus correspondencias: «Mercedes, sin Usted yo no soy nada y lamentaría tanto otra separación obligada por nuestra familia que si me obligan a hacerlo y a abandonarla a Usted, abandonaría todo hasta mi carrera, mi familia y todo.» Por desaprobación familiar, Mecha decide alejarse de Perón, pero no lo hace de forma definitiva: tienen varios cruces posteriores, tras la muerte de la primera esposa de Perón, y cuando Evita aparece en la escena amorosa. 

Para su segundo enamoramiento, Perón opta por una pareja más convencional: se trataba de Aurelia Gabriela Tizón, quien pasó a la historia como Potota. Se conocieron en 1925, pero esperaron cuatro años para casarse. En un matrimonio de una década y, debido a la infertilidad de Perón, se habían planteado adoptar una hija, deseo probablemente proveniente de la mujer, cosa que en la época no era común.

Tuvo un rápido paso como agregado militar de la embajada en Chile desde 1936 hasta 1938, donde empezaría a dar discursos en público y comenzaría a abrazar la idea de una “patria grande”, punto clave en su discursiva presidencial una década más adelante. Su labor diplomática se vió interrumpida por la enfermedad uterina de su primera esposa, que terminaría en su muerte. 

En 1939 se le dio la oportunidad de escoger un país europeo para visitar profesionalmente, por lo que fue enviado a los Alpes de la Italia fascista con labores de capacitación militar, donde se demoraría tres años en aprender sus prácticas. Se especializó en terrenos montañosos y gélidos, y aprendería, por ejemplo, a esquiar para trasladarse. 

No eran escasas ni secretas sus opiniones sobre el gobierno italiano: «Era el primer socialismo nacional que aparecía en el mundo. No entro a juzgar los medios de ejecución, que podrían ser defectuosos. Pero lo importante era esto: un mundo ya dividido en imperialismos, ya flotantes, y un tercero en discordia que dice: ‘No, ni con unos ni con otros, nosotros somos socialistas, pero socialistas nacionales.’ Era una tercera posición entre el socialismo soviético y el capitalismo yanqui. Para mí, ese experimento tenía un gran valor histórico. De alguna manera, uno ya estaba intuitivamente metido en el futuro, estaba viendo que consecuencias tendría ese proceso”.

Foto de un joven Juan Domingo Perón en Italia, circa 1939-1941.: argentina
Perón a caballo, en su viaje a Italia

 Se dice que en su viaje a Roma tuvo una visita con el papa Pio XII, persona clave en el armado de la ruta de los nazis hacia el exilio, entre otras asociaciones que se le dan con los regímenes fascistoides europeos. Gracias a su superior, Perón logró verse con Mussolini en dos ocasiones distintas. Escribió sobre la segunda, que se dio poco antes de su vuelta a Argentina, en el Palacio Venezia: «Yo le dije (a Mussolini) que, conocedor de su gigantesca obra, no me hubiese ido contento a mi país sin haber estrechado su mano».

Fue en su vuelta, a fines de 1941, que fue ascendido a Coronel. Con este nuevo rango se trasladó hacia Mendoza, por sus conocimientos montañosos, donde afianzó su ya establecida amistad con Farrell, miembro fundador del GOU. Su travesía norteña dura poco más de un año, y vuelve a dirigirse a la ciudad porteña a tiempo para el golpe de Estado del ‘43. Si bien, nuevamente, no tuvo implicancias directas en el golpe (aún más, se dice que se “acobardó” la noche del golpe y se escondió para no participar), su amistad con Farrell, designado vicepresidente, le aseguró un cargo en la novedosa secretaría de Trabajo y Provisión de la Nación. Perón fue muy astuto, y usó esta institución para pactar con los sindicatos y amigarse con los obreros.

A fines de 1943 empezó a asistir a asambleas sindicales, donde se le otorgó el nombre honorífico de “Primer Trabajador Argentino”, con el cual luego sería conocido. En junio de 1944, conocería a Evita, con la cual cohabitaría en poco tiempo, sin antes casarse. Poco tiempo después, Ramírez, por ese entonces presidente de la Nación en representación del GOU, es desplazado de la presidencia por la dupla Farrell-Perón. Perón ocupó entonces tres puestos esenciales en este gobierno: vicepresidente, ministro de Guerra y ministro de Trabajo. Esto le da más flexibilidad para sus concesiones periódicas al sindicalismo, y para empezar a fomentar un movimiento de masas basado en su figura. 

Foto de Perón en una asamblea de la CGT

El creciente e imparable liderazgo de Perón choca con los intereses de los otros miembros del golpe. Gracias a una interna de poder entre Evita, para este entonces pareja no oficializada de Perón, y Eduardo Ávalos, representando al creciente círculo de militares antiperonistas, se da una ruptura total entre estos dos sectores. Tras esta puja de poder, el llamado a elecciones y la Marcha de la Constitución y de la Libertad, Perón fue detenido y llevado a las islas Martín García, el 12 de octubre de 1945. Debido a reclamos de distintos sectores y el audaz movimiento de declararlo enfermo para su movilización, Perón fue liberado cinco días después, y se lo dejó hablar frente a una humilde multitud de personas en las horas de la madrugada. Sobre el 17 de Octubre, si bien muchas personas se manifestaron a lo largo del día por su líder político, lo cierto es que éste fue habilitado para dar su discurso a las dos de la mañana, cuando muchos de los manifestantes ya se habían dado por vencido. Quienes quedaron, al contrario de la creencia popular, fueron un puñado de seguidores fieles y esperanzados.

Curiosamente, al salir de su encarcelamiento uno de sus primeros pasos fue certificar su amor con Evita y, de una vez por todas, casarse con ella. Su segundo paso, como sea, fue anunciar su candidatura para las elecciones: Como se es sabido, las ganaría con un 52%, diez puntos por arriba de la unión democrática, y asumiría el poder un 4 de junio de 1946, exactamente tres años después de la instauración del golpe del GOU.

El casamiento secreto por iglesia, de Perón y Evita en nuestra ciudad - La  Ciudad
El casamiento por iglesia de Evita y Perón, a escondidas en La Plata

La figura de Evita crecería hasta ser representativa de su gobierno, especialmente con la Fundación, que aumentó aún más su popularidad. A la hora de anunciar su segunda candidatura presidencial, hubo un fuerte clamor popular para que ella lo secunde en la fórmula. Además de la Fundación, ella tenía labores diplomáticos en su carácter de primera dama, entre los que se incluye un viaje a Europa, especialmente España, que hizo en el ’47. Dependiendo de la fuente, se dice que Evita no aceptó la propuesta por su enfermedad, que ya sería conocida internamente. La muerte de Evita se dio en 1952, en el segundo mandato peronista, y sus efectos se vieron reflejados en una mano más dura en el gobierno y menor carisma general, en conjunto con una glorificación de la difunta. 

Entre algunas de las medidas que tomó Perón en sus primeros gobiernos podemos mencionar la instauración de una nueva Constitución, el establecimiento del sufragio femenino, la estatización de los sindicatos, la promoción de la industria y la censura a los medios de comunicación. Para el ‘52 Perón cometería el fatal error de enemistarse con la iglesia, lo que dividiría a sus seguidores más nacionalistas, y decidiría en su contra a parte de la armada. Tras numerosos atentados contra su vida, Perón es destituido y reemplazado por la Revolución Libertadora.

Los siguientes 18 años de su vida los pasaría en el exilio, en los cuales se relacionaría de múltiples figuras exóticas. Su primer destino fue Paraguay donde gobernaba el dictador Alfredo Stroessner, quien se mantendría en el poder por 35 años. Perón ya había sido nombrado con el grado honorario de general de división del Ejército del Paraguay, por lo cual ya había un vínculo afianzado entre las partes. No logró pasar mucho tiempo en la comodidad guaraní, cuando se le imputan una serie de delitos que hicieron peligrosa su estadía allí, incluyendo incitación a la violencia, ataques a la religión católica y estupro. El más polémico de todos siendo el último, según el cual habría mantenido relaciones con Nelly Rivas, la «Piraña» o la «Nenita», protegida suya que acompañaría al presidente desde su viudez.  En ese entonces Perón confiaba en su capacidad de volver al país, lo que contextualizaría una carta que le mandó a su pequeña amante desde Paraguay: «En cuanto llegue te mandaré a buscar y así los dos haremos una vida tranquila donde sea». Lonardi, entonces presidente, firmó un decreto para penarlo con la prohibición del uso del traje militar, entre otras cosas, efectivamente marcándolo como “no apto” para usarlo.

Pasaría por Panamá un tiempo, donde conocería a la bailarina Isabelita, a quien haría su amante, y se iría rápidamente a Venezuela, donde lo recibió reacio el dictador Pérez Jiménez, que también tenía los días contados en el poder. Su estadía de dos años en Venezuela estaría marcada con atentados contra su persona, posiblemente complotados desde la embajada argentina. La caída del régimen de Jimenez los llevó a la República Dominicana, en ese entonces también dictatorial, en manos de Trujillo, quien dejaría la imparcialidad del expresidente venezolano, y compartiría públicamente una relación con nuestro protagonista. Fue desde este país que emitió la orden de votar por Frondizi, en nombre de la Alianza que habían hecho. Fue recién en enero de 1960 que se instalaría en la España Franquista, donde sería cómodamente recibido hasta su vuelta a Argentina, doce años más tarde, y es también donde se casaría con el ¿quinro? amor de su vida, Isabelita. 

Cuatro años en su estadía y bajo el gobierno de Illia, Perón llevó a cabo la Operación Retorno, en la cual, escondido en un baúl y con pasaportes falsos, se tomó un avión desde España hacia su país natal. Lamentablemente para él, sus deseos fueron frustrados cuando los ministros de Illia mandaron detener el vuelo en una escala en Brasil, y fue devuelto a Europa. Marcando casi sus diez años en el exilio, Augusto Vandor, sindicalista de la CGT, le reclamó el liderazgo del movimiento, y expresaron sus discordancias en unas elecciones mendocinas, donde se presentaron dos listas opuestas dentro del peronismo. El triunfo de la lista peronista ubicó a Vandor en su lugar de sindicalista, y aplastó sus sueños políticos.

A 55 años del "Operativo Retorno" - Política | Diario La Prensa
Portada del diario La Prensa del 3 de diciembre de 1964

Entre entrevistas y charlas con diferentes personalidades, Perón se adentra a la década de los ‘70 sin haber vuelto a Argentina. A sus 75 años resurgió el movimiento peronista gracias a jóvenes de clase media auto declarados socialistas. Esto lo benefició y alentó su reinserción a la política. Así, motivado por Montoneros, Tacuara y otras asociaciones peronistas, tramitó, primero, la postulación de Héctor Cámpora, su mano derecha, a la presidencia, tras la caída de la revolución Argentina. Una vez en la presidencia, Cámpora anuló las legislaciones que le prohibían a Perón ingresar al país. Este volvió en un día lluvioso de junio que sería posteriormente recordado como “la masacre de Ezeiza” por sobre su histórico retorno. El mandato de Cámpora es remarcable por su gran capacidad de neutralizar a dos fuerzas ideológicas contrarias en un solo gobierno, dándole igual lugar a los cristianos nacionalistas conservadores como a los socialistas del Che Guevara.

Ezeiza 1973: el día en que mataron y murieron en nombre de Perón
Foto de la masacre de Ezeiza

Se volvió a llamar a elecciones, esta vez para el 23 de septiembre, en las cuales la mágica fórmula Perón-Perón arrasó con un 61% de los votos. El candidato del radicalismo, Ricardo Balbín, quedó al margen con un escaso 24%. Perón asume el poder por tercera vez el 12 de octubre de 1973, aunque no puede terminar su mandato, porque es interrumpido por la muerte misma. Una vez consagrado presidente, deja clara su postura respecto a las internas que él mismo creó y fomentó y se posiciona en el lado conservador. El primero de mayo de 1974, echa a los Montoneros de la plaza donde se estaban manifestando, oficializando esta ruptura, que luego se verá multiplicada con las medidas represivas de Isabelita y López Rega.

El 12 de junio de 1974 da su último discurso, que representaba más que nada una despedida hacia sus seguidores, en la cual pronunció “Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que es para mi la palabra del pueblo argentino”. Cuatro días después es internado por bronquitis, para morir el 1 de julio, sin haber cumplido el año de presidencia.

12 de junio de 1974: El último discurso de Perón y su vigencia hoy ante un  peronismo dividido | InfoBaires24
Manifestación para el último discurso de Perón
Tamara Pandolfi
Estudiante de historia en filoUBA. Redactora y entrevistadora para LHDA.

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